Dejar de estudiar, comenzar a aprender
20 abr 2010
La apertura de la competencia digital ha colocado en el centro de la revolución educativa el aprender sobre el estudiar y a consecuencia de ello los proyectos están cambiando de naturaleza: la metodología y la pedagogía digital son la nueva clave.
Si hace seis meses comentábamos el primer escalón de la revolución educativa, ahora, cuando los inversores comienzan a moverse, es el momento de hablar del segundo.
Aquella primera escena nos dibujaba
un mundo donde los estudiantes pueden hacer créditos y títulos de múltiples proveedores online, cada uno especializados en ciertas materias y -lo que es más importante- compitiendo ferozmente en precios
Virtuosa competencia
Si la educación superior avanza por fin hacia la competencia real eliminando las trabas geográficas y económicas al acceso, los criterios para adelantar el éxito comercial de una oferta educativa no estarán ya sólo en el prestigio de marca ni en la calidad académica de los profesores y sus referencias.
La materialización de la revolución del e-learning es un nuevo tipo de estudiante con nuevas expectativas. El cliente medio de la formación online competitiva no es ya un adolescente que espera que le enseñen, sino un trabajador o profesional que quiere aprender.
En otras palabras: la metodología será a partir de ahora el principal rasgo competitivo de las universidades virtuales. Es por eso que DreamBox, un sitio de probado éxito enseñando matemáticas a niños mediante juegos y Knewton, un sistema interactivo y adaptativo de enseñanza empiezan a tomar valor para los inversores.
En un sector muy similar y competitivo como la enseñanza de idiomas online vemos como, incluso en Europa, esta lógica también comienza a ponerse en marcha.
Tal vez recuerden un post de esta bitácora en 2004 donde hablábamos de cómo Lernu!, un sitio sin ánimo de lucro dedicado a la enseñanza del Esperanto, había sido el primero en incorporar herramientas propias de los libros de caras para animar a los estudiantes y reducir el número de abandonos. Lernu!, antes de eso, ya había sido el primer espacio gratuito de aprendizaje de una lengua en incorporar de un modo efectivo herramientas tan básicas como el diccionario y en ofrecer la posibilidad a los estudiantes de formar grupos de estudio. Sus creadores formaron después una asociación, e@i, que ha realizado en estos años no pocos proyectos en el mismo ámbito, ganando un posicionamiento que les ha abierto las puertas, ya como empresa, a la realización de grandes proyectos europeos como el nuevo portal del estado eslovaco dedicado a la promoción de la lengua eslovaca.
Conclusiones
La apertura de la competencia digital ha colocado en el centro de la revolución educativa el aprender sobre el estudiar. A consecuencia de ello los proyectos están cambiando de naturaleza. La idea no es ya montar una universidad o un centro de formación virtual y dotarlo con los académicos más prestigiosos.
La nueva clave está en la metodología, en la pedagogía digital. La pregunta no es ya ¿qué prestigio me ofreces? sino ¿cómo voy a aprender? Ahora sí tiene sentido empezar a hablar de un mercado educativo.
Muy de acuerdo con lo que dices. Sin embargo, creo que todavía falta para que la gente formule antes la pregunta de “¿cómo voy a aprender?” antes o en lugar de “¿qué prestigio me ofreces?”. La mayoría de la gente piensa antes en un cartoncito con un sellito de prestigio que en el hecho de aprender. Por eso, termina desdeñando las metodologías: para ellos no tiene importancia porque su fin no es aprender, sino certificarse.
De todas formas, soy optimista. Internet está haciendo que mucha gente cambie de forma de ver las cosas, ampliando sus intereses y horizontes. Aunque no lo parezca a primera vista, el cambio está siendo sustancial , sobre todo si lo comparamos con lo que hubiera sido de no haber aparecido la red.
Más que nunca, las escuelas deben centrarse en la motivación para aprender, en dotar a los alumnos de herramientas que les permitan discriminar y seleccionar entre los sinnumeros de recursos que, ya hoy, existen y que existirán en el futuro.
Ahora, el gran problema es operativo. Muchos pedagogos sólo se quedan en la teoría y los que pueden llevar todo a la práctica, los profesores, disponen de pocos recursos. Aún así, es impresionante el crecimiento de la “edusfera” (por decirlo así) en los últimos tiempos. Cada vez más profesores generan y comparten recursos e información con gran empeño por su parte aunque con poca recompensa.