El Correo de las Indias

Grupo Cooperativo de las Indias

Del estado de alarma a WikiLeaks y por qué Assange no nos hace más libres

05 dic 2010

Assange y WikiLeaks ocupan en este momento un papel central en la representación de la confluencia de intereses entre corporaciones mediáticas y estados. Es cierto que ambos grupos de poder entran brevemente en fricción… pero precisamente porque confluyen, no porque diverjan.

Ayer en este blog colocábamos la declaración del «estado de alarma» en España en el cuadro más amplio del desarrollo de la crisis y la descomposición en Europa.

Pero como veíamos en «Los futuros que vienen», el desarrollo disciplinario del estado sólo es una parte de la descomposición. La deriva autoritaria y nacionalista de los estados europeos bien podría enfrentarse a movimientos civiles e identidades emergentes que atendieran a una lógica diferente. De hecho, esa parecía ser la tendencia en la primera mitad de la década pasada: de la caída de Estrada en Filipinas a las movilizaciones griegas del verano de 2006, pasando por el 13M de 2004 en Madrid y la revuelta del «banlieu» durante el noviembre francés. Y sin embargo, aquellas nuevas formas de movilización social desaparecieron de la noche a la mañana sin que nadie se detuviera a dar una explicación.

Recentralización de la red y modelos de socialización

Todos aquellos movimientos -y algunos que vinieron detrás- con independencia de sus motivaciones concretas y orientación ideológica, respondían a una estructura similar: deliberación en blogs, coordinación en la movilización mediante redes de SMS. Dos formas distribuidas de comunicación que convertían en imparables a los movimientos sociales una vez entraban en ignición.

Por otro lado, la emergencia de una socialización en red distribuida no sólo aportaba autonomía y potencia a los movimientos reactivos frente a los abusos del poder, también favorecía la emergencia de nuevas comunidades conversacionales que mantenían una reflexión permanente que no estaba marcada ya por las grandes agendas mediáticas y cuyo ámbito, definido más por la lengua que por el territorio, era ya transnacional: la mejor vacuna contra el renacido y furioso identitarismo del estado.

Pero a partir de 2007 el discurso corporativo y la presión mediática se comienzan a volcar sobre Facebook y Twitter. Una toma de partido que irá mucho más allá del habitual jaleo de las novedades tecnológicas para llegar a un verdadero paroxismo en 2009 con la invención contra toda evidencia de supuestas «twitter revolutions» en Moldavia e Irán. Por supuesto que año y medio después Malcolm Gladwell publicará en New Yorker una sonada refutación, pero la cuestión nunca fue una diferencia de análisis sino una campaña -perseverante e intensa como pocas- para mover el foco de la atención social y modificar las pautas de la socialización en Internet.

Los medios, obsesionados por la amenaza que sentían en Internet, tenían sus propios motivos para ello, pero lo más paradójico es que el nuevo modelo de socialización ejemplificado en Facebook y Twitter, al sustituir blogs por libros de cromos y deliberación por cultura de la adhesión ni siquiera servía para promocionar ventas. Tras años de «hype», miles de eventos promocionales y legiones de «community managers», los estudios dicen lo evidente: al eliminar la deliberación, la «compra social» muere. Facebook no vale ni para vender viajes. La negación mediática de la evidencia se hace cada vez más irritante incluso para los gurús consagrados por esos mismos medios.

Pero había otro gran beneficiario de todo este movimiento de regresión de las formas distribuidas a las centralizadas llamado web 2.0: los estados, que veían fácilmente reforzado su poder de control y censura. Por si faltaban ejemplos, el estado chino, siempre a la vanguardia del control, tardó poco en tirar FanFou, el twitter chino, en cuanto el «ruido social» resultó molesto. Era fácil, una red centralizada se tumba desconectando un único nodo. La CIA, siempre más sofisticada, invertía en herramientas especializadas en datamining de Facebook y Twitter. Los estados seguían la estela de Google, quien había descubierto ya que el control no sólo es una herramienta de poder, sino un producto comercializable de gran valor añadido.

Y en esto apareció Assange

La aparición de WikiLeaks y su creador Julian Assange en nuestras vidas fue tan abrupta como intensa.

Assange fue un producto de la agenda mediática ante el que resulta completamente lícito preguntarse:

¿A santo de qué Assange consigue ser elevado por encima de los cientos de miles de activistas que en las últimas décadas han luchado por hacer de Internet el agujerito por el que se colaría, desde el más allá a la palpable realidad, un mundo mejor? ¿Quién lo busca y quién otorga el favor?

La clave ya se vio en el mismo debate mediático. Desde que se popularizaron las conexiones móviles y las cámaras digitales, Internet ya era una «gran filtración» permanente. ¿Recuerdan sin ir más lejos las fotos de Abu Ghraib? ¿La muerte de Neda a manos de un guardia de la revolución durante las manifestaciones en Teherán? El mecanismo del control social parecía revertirse y funcionar de abajo a arriba. Con millones de personas con cámaras en sus móviles y mecanismos de difusión distribuida a su alcance en la blogsfera a los medios sólo les quedaba hacerse eco, un paso por detrás de una agenda que ya no marcaban y en la que no cabían exclusivas.

Pero Assange nos llevaba de vuelta a los setenta, a «Garganta Profunda» y el Watergate, la era dorada de los grandes periódicos institucionales. Las «fuentes» de repente vuelven a necesitar una pantalla, un filtro que les de «verosimilitud» y sus revelaciones sólo son conocidas una vez aparecen en los grandes medios de siempre. WikiLeaks se presenta como un nuevo tipo de agencia de prensa: anuncia una filtración masiva de documentos diplomáticos y de inteligencia que entrega tan sólo a unos cuantos medios escogidos que deciden por su cuenta cómo racionar la información y darle sentido político.

Se trata de una segunda parte de la misma estrategia de recentralización que habíamos visto en la campaña Twitter-Facebook, apuntando ahora directamente al corazón de la agenda pública. Pero claro, la centralización genera capacidad de control: primero China, luego algunos países árabes, después la nube de Amazon, Paypal y hasta la «start-up» que le alberga los gráficos cortan accesos a WikiLeaks.

Para dejar aún más claro hasta que punto la centralización de la infraestructura y los servicios dospuntoceristas facilitan la censura, se publica cómo Joe Liebermann se encargó personalmente de las gestiones. Moraleja: un poderoso que ni siquiera es de los más poderosos, vuelve a estar cerca de tener a su alcance las palancas necesarias para controlar lo que llega y lo que no a la opinión pública mundial. Si sabemos algo es por los medios. Atrás queda el modelo distribuido: torrents, blogs, etc. donde las fuentes últimas exponen directamente las denuncias y filtraciones y unos nodos pasan a otros la información multiplicando de manera incontrolable su impacto. No, WikiLeaks no es Internet, sino una agencia que opera para los medios a través de Internet. Y como todas las agencias está bajo control, en primer lugar, de sus clientes, las grandes corporaciones de la comunicación.

Conclusiones

Difícilmente este final de 2010 podría resultar más ilustrativo del modelo que propusimos en «Los futuros que vienen». La declaración del estado de alarma ejemplificó cómo:

El marco es el de una crisis global en el que los estados nacionales por un lado reciben una presión creciente de sus propias redes clientelares -amenazadas por la globalización- y por otro deben «soltar lastre» deshaciéndose del coste que le suponen no sólo los gastos en cohesión social sino sectores enteros del empresariado y las clases medias (como los controladores) que, por otro lado, no dudarán en revolverse y enfrentarle directamente

Un cuadro ante el que los gobiernos responderán cada vez con más «firmeza», esto es, con medidas de urgencia, represión directa y sobre todo con la generalización de un discurso cada vez más disciplinario hacia la sociedad en general que servirá igualmente para defender los intereses de los privilegiados que se quedan abordo -como las telefónicas- y defender al estado mismo de las respuestas de los que son sacrificados… que serán, necesariamente, cada vez más.

En este marco, la recentralización de la información y de las formas de socialización que se producen a partir de ella es fundamental para que estados y corporaciones mediáticas aumenten cuotas de poder. Nunca la batalla por el control de las formas a partir de las cuales se elabora la agenda pública había sido tan clara y abierta. Y en ella los medios están en el mismo lado que los estados. El lado del ACTA, el endurecimiento de la propiedad intelectual y su uso como forma de censura y control político.

La dinámica generada por la confluencia de ambos es perversa: se alimenta de la recentralización y genera más centralización, disciplina y control. Assange y WikiLeaks ocupan en este momento un papel central en la representación de esa confluencia de intereses entre corporaciones mediáticas y estados. Es cierto que ambos grupos de poder entran brevemente en fricción… pero precisamente porque confluyen, no porque diverjan.

Con independencia de lo que sus filtraciones nos descubran, el modelo que WikiLeaks encarna no nos hace más libres, al contrario, nos desarma en una época de descomposición creciente.

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54 Comentarios a “Del estado de alarma a WikiLeaks y por qué Assange no nos hace más libres”

  1. David de Ugarte

    A modo de apéndice

    En «Cómo salir de la crisis» de Josu Ugarte, tenéis un relato de primera mano de cómo la globalización está poniendo en jaque a los sectores industriales del primer mundo. Este jaque lleva a muchos a intentar obtener privilegios del estado para sortear el envite a costa de nuestro bienestar. Qué duda cabe de que las telefónicas son uno de esos sectores y que la batalla por modificar las bases de Internet es parte de su estrategia de «captura de los estados», en «La neutralidad de la red» de José Alcántara, podréis leer un desarrollo de cómo y por qué de llevarse a cabo esos planes pondrían en peligro nuestras libertades y nuestro bienestar. Finalmente, en «Los futuros que vienen» encontraréis el marco de análisis global que da sentido a este post.

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  2. Gonzalo Martín

    Una cuestión a considerar es el efecto emulación. No ya solo porque el “americanocentrismo” de wikileaks deja fuera todo lo demás y hay gente dispuesta a que no sea así (dentro de cada periodista, estudiante o consagrado, vive un “estado de watergate” permanente), sino porque el efecto mediático sobre el público lleva a que más gente se anime. Por ejemplo: ¿y si los empleados de la sgae sintieran que pueden hacer lo mismo y quisieran?

    Pero al buscar la legitimización vía medios ha impuesto un modelo terrible que va a defraudar (¿cansancio de “secretos”? ¿mi “secreto” no se hace importante?) y, por supuesto, va a desatar el descaro para crear leyes y policías de (más) control, con lo que, probablemente, nos encontremos en un escenario peor. Seguramente, era inevitable.

    La calidad de lo revelado es, además, una selección de anécdotas que confirman (de modo interesante, desde luego y, como ha dicho alguien, demuestra que la diplomacia americana es muy competente) lo que sabíamos o sólo podía ser de esa forma: pero la tormenta político/mediática de ver, por ejemplo, como el gobierno de la redención de Iraq, el de Zapatero, termina siendo puro humo con el cinismo propio de la política, se diluirá en el ruido… amparada por todos los jugaores del sistema: los políticos que alimentan de exclusivas a los medios y la(s) propia(s) oposicion(es) que, después de todo, forman parte del mismo barco y el mismo juego.

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  3. Antonio Ortiz

    David, el planteamiento general me parece fenomenal para la discusión, pero creo que tanto Versvs como tú situáis a los nodos centralizados como algo impulsado desde arriba… sin tener en cuenta que la centralización aporta valor por el usuario y por eso tienen el grado de adopción que tienen

    Mientras que las propuestas de valor realizadas por quienes defienden una arquitectura de la red distribuida no entiendan qué aportan los nodos centralizados en la experiencia de usuario, no será posible rivalizar con ellos

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    • David de Ugarte

      Antonio, no veo donde entra la «experiencia de usuario» en el montaje político-mediático alrededor de Wikileaks. Entiendo que digas eso en relación a twitter vs miniposts distribuidos por ejemplo. Y aún ahí te diré que el diferencial -mínimo- de esfuerzo es algo hasta «moralmente» bueno, en la medida que es bueno que ganar libertad y autonomía requiera un diferencial de esfuerzo que permita aportar también. Pero en este caso es que simplemente no veo cómo puede aplicar.

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  4. Gonzalo Martín

    Yo entiendo el comentario de Antonio de manera más amplia: de cómo Apple o Facebook generan experiencias de usuario potentísimas frente a entornos abiertos y distribuidos a los que les cuesta acercarse en ese diseño de experiencia o accesibilidad, la discusión que tuvimos sobre Diaspora valdría de ejemplo. Por no hablar del beneficio que puede aportar el efecto red. Es decir, que lo que viene a decir Antonio es que si no se trabaja en la experiencia de usuario como un norte evidente desde los entornos de software libre y creación de redes distribuidas, es difícil adquirir una posición preminente frente al entorno centralizado en términos de mercado. Y en el caso wikileaks vendría a ser la cesión a medios tradicionales con “reputación” como forma de que ser puesto a disposición de una manera elaborada por los entornos masivos: ¿quién puede leer doscientos mil cables? Se puede hacer de manera distribuida, pero la inversión de tiempo e impacto no es lo que, seguramente, encaja en las urgencias de Wikileaks ni en sus estrategias personales/organizativas.

    Obviamente, el debate estaría en qué lado quiero jugar aunque tenga costes. Uno de los posibles costes, es quedarse en una cierta “marginalidad” (espléndida seguramente). El coste del lado contrario, es construir negocios o actividades dependiendo de API’s como las de FB y twitter y que pase, al final, lo que le pasa a Wikileaks con Paypal y Amazon. Un conflicto que para los que tienen negocios basados en la publicidad (es decir, en el volumen de tráfico) tiene mala solución si tienen que estar donde está el tráfico.

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  5. Teketen

    Insisto no estoy del todo de acuerdo. En lo principal está claro, pero como ya comente en tu post http://deugarte.com/neutralidad-de-la-red-2/#comment-5373 puede/creo que es estrategia. No creo que se te haya olvidado que depende del contexto http://www.lasindias.com/informes/descentralizacion.pdf

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    • David de Ugarte

      Pero fra, estoy de acuerdo y esa es la idea. Me parece claro que todo el asunto WikiLeaks obedece a una estrategia consciente, tanto a corto como de fondo. El texto que enlazas sobre contexto no creas que me hace muy feliz a estas alturas. Tiene buenas ideas, alguna de las cuales luego en visto en papers académicos, pero en ese momento todavía usábamos «descentralización» como sinónimo de «paso a distribuido». No se nace sabiendo :) y todavía no habíamos «descubierto» que el paso de descentralizado a distribuido es discreto y diferente para cada red posible, como un jaque de ajedrez.

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  6. versvs

    Creo que entiendo la «experiencia de usuario» al modo en que la cita Antonio. Entiendo que cuando alguien decide que no le compensa el esfuerzo de tener su propia red de fuentes, de desarrollar la habilidad (más bien, adquirir el conocimiento: ¿cómo encuentro estas fuentes?) para acudir a multitud de pequeños nodos de información más pequeños, le parezca bien la creación de este rol medio (de ahí su nombre, medios). Otra cosa es que le compense esa pérdida de autonomía, ese dejar que sean los de siempre los que te permitan acceder o no a los documentos. O los que te los interpreten. Entiendo que para un cierto público el recurrir a este tipo de medios tiene un sentido, les facilita algo, es por eso que siguen ahí… no comparto que sea la mejor solución para ellos.

    Cuando abrazan cosas como «la nube», lo hacen porque les aporta un valor. Pero tú mismo sabes que «las nubes no son para la libertad de expresión». Pues eso mismo, quizá las abrazan, pero no creo que a medio plazo sea la mejor opción. Usar medios de comunicación, como delegar la infraestructura de Internet, es un lujo que aún se pueden permitir algunas personas, pero no sabemos por cuánto tiempo.

    No deja de sorprenderme/acojonarme que este país esté en estado de alarma (algo insólito) por un puente… y que todo el mundo lo acepte. Como si fuera lo mejor, como si no hubiera siquiera alternativa al excso que supone sacar al ejército frente a una negociación llegada a tiempo.

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    • David de Ugarte

      Lo cual demuestra que no es que «a medio plazo no sea la mejor opción» sino que no lo es en ningún momento. El aparente «valor» que genera no es otro que eximir de responsabilidad a cada cual sobre su propia soberanía y por tanto de la soberanía misma. Y si dejamos de ser dueños para elegir, por pereza, aquello que nos da forma, que nos informa… ¿qué somos además de buenos súbditos y pasivos consumidores? Desde luego personas en el sentido pleno, no.

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  7. Alberto García

    Un problema que veo yo es que se haga de Wikileaks o Julian Assange un mito. Crear mitos es la primera forma de controlar algo. Creo que “el sistema” siempre se ha caracterizado por acabar “asimilando” a aquello que en principio se le opone o le es peligroso (un buen ejemplo es el ecologismo, en principio movimiento crítico y que hoy en día se usa hasta como reclamo para los negocios de las megacorporaciones). Yo creo que hay que apoyar a Wikileaks porque los estados van contra él, promueven censura y atacan la libertad de expresión, pero ese apoyo no debe convertirse en idolatración. Creo que antiguos colaboradores de Julian Assange van a crear otro proyecto similar. Eso es lo bueno, que surjan más y más iniciativas, que incluso en “lo alternativo” nunca haya monopolio para que así “el sistema” no lo pueda asimilar o edulcorar tan fácilmente.

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  8. DavidM

    Hay muchas cosas que me desagradan en este asunto, y lo que decís me parece esencialmente correcto, pero voy a hacer de abogado del diablo.

    Cuando Debian, adalid del software libre, decide aceptar muy concretos componentes privativos para que le experiencia del usuario no pierda mucha calidad, ¿hace bien o hace mal? Yo quiero software libre por principio, en última instancia siempre me pondré del lado de Stallman; sin embargo, el paso atrás de Debian (y de casi todas las distribuciones) me parece acertado, me parece que a la larga aumentará la difusión del software libre y acelerará la aparición de alternativas funcionales para esos componentes privativos.

    En el caso de Wikileaks, independientemente de las motivaciones, creo (quiero) ver un razonamiento similar. Quiero pensar que la fuerza del ataque superará el paso atrás en el armamento. ¿Que legitima a la prensa del establishment? Mal, claro, pero van a seguir publicando las filtraciones sin expurgar, íntegras, en su propia web, para que la comunidad las examine si quiere; no hay diferencia en ese sentido.

    Y la repercusión de estas filtraciones expurgadas y divulgadas por la prensa es infinitamente mayor que la que puede conseguirse hoy con internet. Y como estamos en democracia, para estos asuntos, desgraciadamente, necesitamos a la mayoría de la gente.

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  9. Gonzalo Martín

    Acabo de bajarme el famoso archivo secreto cuya clave será desvelada en caso de que a Assange le pase algo. Está en Pirate Bay y debe llevar centenares de miles de descargas. La sensación es doble: ¿por qué esperar? por un lado, imposible de ser ocultada, por otro. La cuestión adquiere tintes de película de espías y de mafia, pero es que la realidad es mejor que la ficción.

    Mi conclusión final es que, como en todo, la verdad tiene muchísimos ángulos. Los defectos del método Assange son evidentes y seguro que no es un método duradero: aunque sólo sea porque un día saliesen las conversaciones para dar una televisión a los mismos grupos que ahora publican esto como algo heroico. Por otro lado, es cierto que en la puerta trasera la información está de alguna forma distribuida y se aprovecha de la arquitectura vigente.. (aunque no sepamos lo que contiene el archivo secreto en este caso).

    Ahora faltaría un secreto de verdad. Mientras, ya habéis escuchado a Rubalcaba: que al estado no se le echa un pulso. No sólo lo saben los controladores, deben preparse los sindicatos, los internautas y los ibarreches.

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  10. Julen Iturbe-Ormaetxe

    Estupenda toda la conversación. Muchos hilos para un tema que se dispersa en un buen número de posibles interpretaciones.
    Sólo aporto otra línea que quizá a veces olvidamos y a la que versvs ha dedicado unas cuantas páginas: la ingeniería social. ¿Quién revela contenido y por qué lo hace o no lo hace? El origen de todo tiene que ver con la voluntad ¿inducida? de querer abrir lo que circulaba en privado. ¿Qué pasa en ese momento íntimo en que alguien decide compartir algo que “oficialmente” no debía? ¿Es una decisión individual?
    Vale, salgo con otra línea, pero no conviene olvidar que somos humanos quienes damos el primer paso. Antes que la tecnología que lo favorece, dificulta o imposibilita.

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  11. Antonio Ortiz

    David,

    mi comentario iba más en línea hacia la crítica que hacéis al “Dospuntocerismo”. Mi interpretación es que hemos pasado de una solución para la “presencia online” que son los blogs a una miríada de herramientas especializadas.

    FB es una herramienta para compartir lo personal y ahí la centralización y una aparente gestión de la privacidad aportan valor al usuario (único punto para decidir quién ve qué, aunque esto sea en parte ficticio). Para compartir las fotos de fiesta y ver donde quedamos es mejor solución que la blogosfera y ahí están los índices de grado de adopción

    Otro tema es que lo nuclear del mundo blog no se ha desplazado: la marca personal, tener una publicación y un discurso propio sobre x temas, poder tener una conversación como esta con argumentos y discurso de fondo. Pero el escenario actual es que quienes creen que el coste de mantener una publicación les merece la pena son menos que los que creen que con un servicio para lo personal les basta

    Todo iba a cuento de que no creo que todo el éxito de FB y TW sea por agenda mediática, de hecho esa misma agenda apostó por Second Life y falló. Creo que hay un valor percibido por parte de la gente y las propuestas de valor diferenciadoras deberán iguarlo (ej Diaspora) o quedarán en un ejercicio de voluntarismo

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  12. Héctor Pérez

    Como siempre David, un placer leerte.

    Al igual que comentaba Jose el otro día, el planteamiento elegido por Wikileaks para publicar información (centralizada y contando con los medios tradicionales), no nos hace más libres y pueden haber motivaciones personales detrás.

    Sin embargo, independientemente de que hayan motivaciones personales o no, puede que el objetivo principal de Wikileaks no sea destapar al mundo información confidencial sino hacer que los estados presionen a empresas e instituciones para ir públicamente contra ellos y, en definitiva, que la opinión pública conozca de qué son capaces los estados, en contra de la libre circulación de información y, en definitiva, de la neutralidad de la red.

    Por supuesto, otra cosa es que la estrategia ayude o sea contraproducente para nuestras libertades.

    En cualquier caso, creo que hay mucho que no conocemos para hacer ciertas afirmaciones.

    Sea como sea, ahí dejo la opinión de Stallman:

    “Considero a Julian Assange como héroe, pero en este caso pienso que no dio en el blanco.
    Pienso que WikiLeaks juega un papel en la resistencia a la tiranía, en la defensa de nuestra libertad contra los estados que odian a nuestra libertad.”

    http://usemoslinux.blogspot.com/2010/12/richard-stallman-wikileaks-es-un-modo.html

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  13. pqs

    Es importante hacer que una internet basada en el p2p (I2P, Freenet) pase a ser “mainstream”.

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  14. Martín

    Así como en algunos pueblos de España, México y Colombia aún se contratan plañideras en los velatorios para que lloren por los invitados, ahorrándoles la vergüenza de no poder llorar por sí mismos, hoy se nos invita a colaborar (mediante donativos) con organizaciones sin fines de lucro que exigen transparencia estatal y corporativa en nombre de todos, ya que no podemos exigirla por nosotros mismos. Porque estamos, como dicta el Gran Otro, totalmente a la merced del orden capitalista global y su soporte democrático y consensual.

    Saludos

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  15. Arturo

    Hace mucho que no nos vemos y que no nos comentamos, hoy tenía que asomarme porque no puedo estar más de acuerdo.

    Creo que la asignatura pendiente de los sistemas distribuidos ha sido y es la gestión de la conversación. Algo que a nivel centralizado parece más sencillo de promover, pero también de dirigir y controlar.

    Un beso!

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  16. CaspolinoX

    Quizás una de las razones por las que Assange ha “utilizado” a los medios tradicionales sea para poder defenderse de posibles incursiones en ilegalidad, ya que de esta forma cabe preguntarse: ¿Qué diferencia hay entre lo que puede haber publicado Wikileaks y lo que puede haber publicado al respecto El Pais y otros medios mundiales? Si wikileaks hubiera incurrido en algún tipo de ilegalidad, cosa que está por demostrar (aunque EEUU pondrá los argumentos que haga falta para demostrarlo), ¿no habría incurrido El Pais en la misma ilegalidad?

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  17. Víctor R. Ruiz

    Hola David. En el fondo, creo que tienes razón. Ese tipo de razón que, cuando pase algo gordo, vendrás aquí y nos dirás a todos: “¿Lo ven? Ya lo dije”. Pero como me pongo distintos sombreros de pensamiento, también estoy de acuerdo con Antonio en cuanto a las redes sociales.

    La mayor parte de la gente que usa las redes sociales no están ahí para debatir, ni para aprender. Facebook es una herramienta que se utiliza para la socialización y el ocio. No es que la gente esté en Facebook y eso les impide abrir un blog, es que muchos de ellos no iban a tener un blog de ninguna forma. Al contrario: compañeros con blog, que ahora están en Facebook, lo utilizan para debatir. Es más, el “rankismo” de noticias más interesantes de Facebook (la selección automática que realiza para cada perfil), pondera aquellas con conversaciones más activas, y no sólo las más “adheridas”. Lo que quiero decir es que el uso que se le da a las herramientas tiene mucho que ver con cómo se diseñan, pero también de cuál es la cultura de quienes las utilizan.

    Por supuesto, el precio de Facebook es grande: falsa ilusión de privacidad, penalización por uso de pseudónimos, datos que parecen volar a los servicios de inteligencia, grupos y cuentas que se cierran a voluntad irrevocable del prestador… Ahora bien, las personas completamente “libres” son aquellas que viven aisladas y dependen de sí mismas para sobrevivir, pero esa libertad es la de la ley de la selva. Ya sabemos que ese no es el camino más fructífero. En una sociedad, las personas cedemos ciertos grados de “libertad” por el bien común. No sugiero que Facebook sea un “bien común” a la altura de la democracia, sugiero que en la vida siempre cedemos en algunas áreas personales para obtener beneficios.

    Los peligros de Facebook están ahí, pero también veo beneficios. Ahora hay gente que está en Internet de forma regular porque le han encontrado un uso indispensable en sus vidas: estar en contacto con amigos y familiares. Y, ahora que están en Internet, es posible que les llegue información por canales alternativos, que hagan nuevos contactos, que pongan en marcha grupos, etc. Estos sitios han facilitado como ningún otro la posibilidad de compartir enlaces y debatirlos. (Varios conocidos, viejos blogueros, se han quejado de la dispersión de los debates, que antes se hacían solo en blogs: que si Buzz, que si Facebook…). De hecho, las recomendaciones “sociales” aportan valor para todos: son una estupenda alternativa a los lugares que promocionan contenidos populares (lo que denominas “rankismo”). En estos momentos, Twitter para mi es casi tan relevante como los periódicos o la televisión para estar informado, con un nivel superior de velocidad y de fuentes de información -en general, los enlaces que recomienda la gente que sigo son mucho más diversas y profundas que los medios tradicionales. Puede que tenga una percepción errónea, pero no veo el peligro de “recentralizar la información”.

    ¿Deberíamos dejar de usar bancos, teléfonos móviles, electricidad, automóviles y agua porque tras ellos hay oligopolios? Podríamos, y seríamos personas “más libres”, pero ¿a qué coste? Seríamos más libres en el sentido de no tener ataduras “serviles”, pero a su vez tendríamos menos grados de libertad. Si la gente está en Facebook o en Twitter, es mucho más probable que terminen leyendo y participando en comunidades que si no están en Internet -porque a priori no ven nada que les interese, que suele ser lo familiar y local.

    En mi humilde opinión, que no estés en Twitter tiene un coste importante para ti y para la difusión de tus ideas. Estás dejando de participar en conversaciones públicas, en las que podrías aportar mucha información y puntos de vista interesantes.

    Que conste que no censuro tu postura desde un punto de vista ético, sino pragmático (durante mucho tiempo he dejado de hacer cosas por dar prioridad al software libre).

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  18. Silvia Senz Bueno

    Lo que no comprendo es por qué se persigue a Assange. ¿Tan capital es para evitar que las fuentes transmitan sus filtraciones? ¿Tan capital es para evitar que lleguen a sus destinatarios? ¿No es, ciertamente, la cabeza visible de la mensajería?
    Por lo demás, ¿cómo no se conforma una red distribuida de editores independientes que procese y analice esos cables? La información está disponible, ¿no?

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  19. David de Ugarte

    Gracias a todos!! Da gusto cuando un post abre tantas reflexiones y aportaciones! Ayer decidimos seguir trabajando a partir de la idea que aportaba Pere de volver a Freenet, incluso de experimentar con las darknets. Podéis leer el siguiente post para haceros una idea y, si os animáis, acompañarnos en la inmersión.

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  20. ismael peña-lópez

    Perdonad la frivolidad pero… hablando de experiencia de usuario, la fuente que utilizáis para las citas, destacados y comentarios se lee fatal :(

    Me está costando horrores seguir el interesante debate que se ha generado en los comentarios.

    Un saludo,

    i.

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  21. fdillanes

    Escribo desde el hemisferio sur, desde uno de esos países llamados “en vías de desarrollo, lo aclaro de entrada. Escribo desde Argentina. Acá la descentralización (el asambleísmo) llegó en el momento de mayor desintegración social y económica del país (crisis del 2001)y no solucionó nada. La descentralización diluye el poder. Lo único que conseguimos fue dejarle el Estado en manos de lo peor de la derecha. Tuvieron que morir dos compañeros para poder sacarnos todo eso de encima.
    Igualmente, la postura de Assange me parece infantil. Elegir “El Pais” porque lo confunde con un medio progresista, es ridículo. Todos los media son lo mismo: son empresas. Da igual el que elijas.
    La descentralización te deja en el lugar de la resistencia, pero nunca vas a salir de ahí, nunca va a cambiar nada. Es una encerrona.

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  22. jorge barreiro

    Me interesó mucho el post de David, sobre todo por las numerosas pistas que abre a propósito del episodio WikiLeaks, que invitan a reflexionar sobre las comunicaciones en esta era.

    En mi blog (escrito desde Uruguay) he enfocado el asunto desde otra óptica. Por si les interesa, aquí va el link

    http://jorgebarreiro.wordpress.com/

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  23. Mikel Ihidoi "himikel"

    Perdón por mi tardanza, el otro día leía el post de @Julen, que se posicionaba en este sentido, pero al leer los hilos argumentales de este post y comantarios ya me situo mejor. Gracias por compartir discurso ;)

    Vamos por partes:
    1- Lo realmente importante es mantener la neutralidad de la red y los estándares abiertos. Si no, no estaremos jugando en igualdad de condiciones y no podremos empoderarnos. En ello me sirve la cuestión planteada por @versvs: ¿Qué mundo quieres tener? ¿Qué Internet lo hace posible?

    2- Comparto bastante la línea argumental de @Antonio, que dice: “Mientras que las propuestas de valor realizadas por quienes defienden una arquitectura de la red distribuida no entiendan qué aportan los nodos centralizados en la experiencia de usuario, no será posible rivalizar con ellos”, creo que debemos de demostrar que una red distribuida bien ligada a redes centralizadas puede aportar más valor que las sólo centralizadas.

    3- Aunque FB y TW sean centralizados, en mi opinión tienen una arquitectura muy diferente, el FB nos puede atrapar, ya que el gestiona los contactos y la privacidad, sin embargo en TW es sencillo mediante su API que es bastante abierto, migrar hacia otras soluciones, llegado el caso.

    4- No comparto demasiado la línea argumental conspirativa, y creo que el tiempo corre rápido para todos, y debemos de reflexonar y actuar pero no pararnos a pensar, ya que el escenario es cambiante; además pienso que nos encontramos en escenarios imprevistos para tod@s los actores que estamos participando en este cambio de era. Soy optimista, y pienso que aunque FB o TW son centralizados, todos estamos cambiando hábitos, nos estamos entrenando, y de ahí surgirán nuevas oportunidades que posíblemente ahora ni vislumbramos :)

    Un fuerte abrazo a todo el equipo de las Indias, guardo gratos momentos vividos en el encuentro de Arrasate/Mondragón :) , aprovecho para saludar a @Antonio y @Julen ;)

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