Wall Street’s coup: historia de un meme
21 oct 2009
Un potente meme recorre Estados Unidos de costa a costa y a través de toda la escala social. Los “malos” han tomado el poder y torcido el proceso democrático. Pero los “malos” no son ya musulmanes ni chinos. Son norteamericanos y tienen su base y símbolo en Wall Street…
El senador Dick Durbin es el número dos del partido Demócrata. En abril, hablando en una radio local aseguró:
Y los bancos -aunque resulte difícil de creer cuando enfrentamos una crisis bancaria que muchos de esos mismos bancos crearon- son todavía el más poderoso lobby en la colina del Capitolio (sede del poder legislativo). Son abiertamente los dueños del lugar
No fue la única voz. La republicana Marcy Kaptur, congresista por Ohio en una intervención en la última película de Michel Moore acusó a la cámara de seguir el dictado de los bancos.
Simon Johnson, ex economista jefe del FMI y profesor del MIT comparaba luego en The Atlantic a EEUU con los estados fallidos controlados por paraestados y redes criminales. El título ya era significativo: El golpe silencioso. La entradilla no dejaba lugar a dudas: Cómo los banqueros tomaron el poder y están impidiendo la recuperación.
A partir de ahí el meme se dispara por todo el espectro ideológico. La idea de que el proceso democrático está secuestrado por el lobby financiero se repite de blog en blog, de foro en foro.
El conocido autor de ensayos pulp JH Kunstler sentencia en su blog comentando la publicación de resultados de Goldman Sachs:
Cuando individuos de lo más serio y respetable comienzan a considerar una empresa dentro de una nación como un “enemigo del pueblo” puedes apostar que va a correr sangre.
Desde que en julio Matt Taibbi publicara en Rolling Stone su famoso artículo sobre Goldman Sachs esa es exactamente la situación del gigante de Wall Street, hoy por hoy, para el americano medio la pura encarnación del tramposo con éxito. A estas alturas no hay día en que sus movimientos políticos, los bonus de sus directivos o sus resultados económicos no sean noticia escandalosa.
Dejen al habitual maniqueismo de la cultura popular norteamericana hacer el resto:
La sensación de que Wall Street ha perpetrado un golpe de estado y capturado la maquinaria del estado norteamericano es el meme más potente ahí fuera en este momento, y su fuerza aumenta de magnitud cada día entre americanos de todas las clases
Seguramente no sea el mejor momento para dejar de lado los aportes de la memética. Frases hechas y juicios contagiosos suficientemente extendidos acaban configurando grandes consensos sociales… o generan situaciones que los convierten en profecías autocumplidas.
En un caso o en otro, parece que hemos llegado más allá del malestar en la teoría. Nunca desde el crack del 29 el sistema económico había sido cuestionado por sectores sociales tan amplios.
El malestar social generalizado ha madurado a un punto donde lo que hace tan sólo dos años parecía imposible en EEUU, puede tornarse incluso probable: disturbios sociales, fuertes presiones aislacionistas e incluso un sorprendente renacer del localismo y el regionalismo.
El hecho es que si el 20% de los hogares más acomodados ven aumentar su participación en el consumo total hasta un 40% no es porque la crisis no les haya mermado las rentas, sino porque a la clase media le ha afectado aún más duramente.
Unos y otros están enfadados, quieren un cambio, soluciones y seguramente un culpable. Desconfían del globalismo de los líderes, del desarraigo de las finanzas, de las complejidades de los economistas. Quieren poder hacer una lectura moral. Eso es lo que expresa el rapidísimo desarrollo este meme. Vienen tiempos revueltos en la mayor potencia mundial.
Sobre lo único que no estoy de acuerdo es sobre que el origen del meme se diera en abril, ni que fuera este hombre el primero en decirlo. Desde el principio, la operación «de rescate» a fondo perdido se vio en la calle como una OPA: al no exigir los gobiernos acciones de los bancos a los que ponían pasta a fondo perdido, estaba quedando claro quién tenía la sartén por el mango. Primero especulamos hasta la saciedad, sin límites, y cuando nos sale mal no pagamos porque nos limitamos a encogernos de hombros y decir «si no nos prestan ese dinero nosecuantas mil personas se van al paro, más otras tantas de forma indirecta».
A mí modo de ver el meme se hubiera eliminado si los bancos hubieran canjeado ese dinero por acciones, pero eso no sucedió en muchos países.
Y el análisis (la posibilidad, o conveniencia) de ese canje quizá es harina de otro costal. Quizá unos y otros (poder político, mundo financiero) tienen demasiados lazos en común para negociarse duro y se observan, en un mapa mental, al mismo lado del tablero (y al otro lado estamos los demás), quizá a medio plazo el hecho de que los bancos imprudentes hubieran acabado en manos públicas tampoco habría sido beneficioso (aunque a mí me parece más doloroso ver cómo el imprudente que pierde millones de euros recibe pasta que a mí nunca me darían si mi pequeño negocio de barrio se va al carajo).
Porque esa es otra: ¿qué impide a cada persona plantarse delante del ministerio y decir “qué hay de lo mío” cada vez que un negocio se vaya al carajo? Por cada tienda de barrio que cierra, dios mata a un gatito; pero no hay rescates para esos…
Así que al final sí: se ve que lo que cuenta es cuánta gente encuadras. Y es esa mirada la que ha salvado a los bancos a cambio de nada. ¿compartes ese rescate, basado en esa óptica?